Instagram: una red social desaprovechada

Instagram: una red social desaprovechada

 

Que vivimos en la era de la imagen no deja de ser ya un tópico. Si a esto le sumamos la creciente mediatización desde los años 50 de la actividad política y la aparición de las nuevas redes digitales tenemos un cóctel que nos da como resultado Instagram. 

En España Instagram ha pasado en cinco años de ser la red social menos usada, a ser la segunda detrás de Facebook (88%) muy por encima de Twitter (39%). Además, en 2017 Instagram tenía un índice de penetración en España de un 47% sobre el total de usuarios, 14% más que en 2015, siendo la red social que más ha crecido.

A pesar de estos datos y a pesar también de la cada vez mayor mediatización de la política no solo en la TV sino en redes sociales, Instagram es la red social que sigue teniendo un nivel de impacto menor entre los políticos españoles, no solo en lo que respecta a su uso cuantitativo, sino en lo que respecta a su carácter cualitativo; al uso que hacen de estas redes.

En lo que respecta al carácter cuantitativo; de los 350 diputados del congreso solo 77 tienen Instagram, mientras que 257 tienen Twitter y 142 Facebook. Como vemos, la distancia en números es abismal.  Según un estudio realizado por David Selva Ruiz y Lucia Clara Castaño, de los 66 diputados de Unidos Podemos solo 17 tienen Instagram (23,88%). En ciudadanos de 32 solo 10 son usuarios activos -un 31,25% del total-. Por otro lado, de los partidos viejos solo un 17,91% de los diputados del PP tendrían Instagram y en el PSOE solo un 16,67%.

Pero no solo en lo que respecta a los datos cuantitativos la penetración en esta red es débil, también lo es en lo que se refiere a los datos cualitativos. Para Miller, Instagram es la red social que mejor atomiza la mediación facilitando la producción de espacios de cotidianidad, autenticidad y privacidad que posibilitarían al político una interacción más cercana e íntima con sus seguidores. Además, el carácter eminentemente visual facilita explotar ciertos relatos no mediados por texto y por lo tanto mucho más intuitivos y accesibles a un público mayoritario. Por otro lado, autores como Wood, Corbett o Flinders consideran Instagram una red social ideal para hacer frente al descrédito generalizado que sufre la clase política y a la desconfianza creciente de la ciudadanía hacia los medios tradicionales que tienden a proyectar una imagen de político profesional que cada vez gusta menos entre las audiencias.

Sin embargo, el uso entre los políticos españoles no solo es escaso, sino que la mayoría -como muestra el estudio de David Selva Ruiz y Lucia Clara Castaño-  no han entendido cual es la lógica de Instagram. En la mayoría de cuentas predominan las fotos en tercera persona, y fotografías “excesivamente profesionales”. Sin embargo, apenas un 14% de las fotografías analizadas por los investigadores son selfis -el formato por excelencia de esta red social-. Además, en lo que respecta al contenido, un 43,2% de las fotografías muestran escenas donde no aparece nadie. También predominan las fotografías de trabajo, pero muy alejadas de lo que pide Instagram. Tan solo Alberto Garzón se acerca al uso estándar de Instagram. Fotos caseras, selfis, y momentos Backstage combinadas con relatos -en texto- de índole política que permitirían reinterpretar las fotografías en un cierto sentido.

Algunas recomendaciones de uso que hacen los especialistas que han analizado el fenómeno Instagram son principalmente mostrar fotos íntimas, cotidianas, cercanas, subidas con los formatos de Instagram -filtros, colores vivos, fotos buenrollistas etc- y también, en el caso concreto de los políticos, es fundamental mostrar el backstage político; la caravana política.

Por todo esto, en tiempos en los que la personalización de la política es un fenómeno cada vez más importante, entender la lógica de cada una de las redes sociales es fundamental. Estas facilitan un acceso no mediado al político, permitiendo posicionar marcos y temas fuera de los getkeepers tradicionales  que se encargan de seleccionar y censurar los temas que circulan en la esfera pública. En concreto la lógica de Instagram facilita no tanto el posicionamiento de los temas -en el que Twitter y Facebook tendrían mayor impacto- como la construcción de una imagen de cercanía y autenticidad del político. La oportunidad de controlar -en la medida de lo posible- la construcción de una personalidad política cercana, no debería dejarse pasar -sobre todo entre aquellos que están peor valorados-. Instagram es la red social con más proyección y seguramente se convierta -ya lo está siendo para algunos políticos- en un pilar fundamental para la comunicación política del futuro.

 

Guido Ohlenschlaeger Gómez

Guido Ohlenschlaeger Gómez

Filosofía
Educación
Filosofía en la UGR, máster de estudios avanzados en comunicación política por la Universidad Complutense de Madrid, diploma de especialización en marketing online por la UNED y estudiante de psicología por la UNED

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1 comentario

  1. Interesante reflexión. Queda mucho por explorar en Instagram.

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