El hashtag y la ciberdemocracia: Twitter como espacio de participación política

El hashtag y la ciberdemocracia: Twitter como espacio de participación política

La globalización y la revolución digital han supuesto cambios profundos en las sociedades contemporáneas, con especial relevancia en el mundo de las nuevas tecnologías y la política. La irrupción de Internet y las redes sociales en las últimas décadas han transformado la participación política convencional. Ciudadanos, partidos políticos y medios de comunicación han visto cómo sus roles mutaban y establecían nuevos lazos de comunicación más directos y nuevas formas de activismo político.

En concreto, la red social Twitter se ha convertido en los últimos años en uno de los espacios virtuales de comunicación más importantes en la política actual. Twitter es la red social que más relevancia ha tenido entre políticos y periodistas. Además, estudios recientes  como el de Twiplomacy study (2017) concluyen que la clase política se decanta por Twitter más que por otras redes sociales, especialmente en los momentos puntuales como campañas electorales o citas políticas concretas. En este sentido, Twitter es una herramienta que supone un avance dentro de la comunicación política directa, proporcionando un acceso sencillo y gratuito a sus usuarios.

Ventajas y dificultades de twitter para la participación política

El uso de nuevos medios en política ha generado grandes expectativas, ya que se espera que el uso de internet en la comunicación política cambie las relaciones entre representantes y representados. De la misma forma, surgen preguntas acerca de su posible influencia positiva o negativa sobre los valores democráticos.

Los más optimistas afirman que la introducción de las nuevas tecnologías hace que se produzca un empoderamiento de los ciudadanos gracias a las plataformas digitales. Las redes sociales provocan una mayor autonomía en los ciudadanos, puesto que cuestiona el monopolio y la autonomía de los medios tradicionales y establecen una nueva relación entre los políticos y los ciudadanos, lo que puede llevar a un aumento de la participación política y el pensamiento crítico.

De esta forma, Twitter favorece a la transparencia y el gobierno abierto, debido a que su mayor virtud es favorecer la comunicación directa y el diálogo con los ciudadanos. La brevedad es, por tanto, junto con la rapidez en la emisión y recepción de estos textos, una de las cualidades principales de esta red.

Las aspiraciones a la democracia bidireccional y la comunicación directa son las principales motivaciones por las que los usuarios utilizan Twitter con motivaciones políticas, de ahí que esta red social se haya entendido como un instrumento con un potencial democratizador y organizador de la vida colectiva.

Por otro lado, investigaciones recientes muestran unas expectativas demasiado altas sobre sus posibilidades de transformación. De tal forma, la aparición de Twitter ha supuesto una herramienta para la movilización política, pero la realidad es que las plataformas digitales como Twitter están construidas bajo vínculos débiles, pero lo cierto es que para lograr una masa crítica políticamente activa es necesario que existan vínculos fuertes entre los activistas que logren el contagio de los climas de opinión.

El usuario medio de esta red social es más joven, tiene mayor interés en la política y proviene de un entorno socioeconómico más elevado que el ciudadano medio. Esto puede generar dudas, puesto que las minorías políticas tienden a estar infrarrepresentadas en los debates de Twitter. También existe un sesgo masculino y partidistas entre sus usuarios, puesto que en los debates políticos de esta red social predominan hombres que residen en zonas urbanas con intensas preferencias partidistas.

Siguiendo con esta línea, los más escépticos indican que los usos políticos de Internet refuerzan las desigualdades políticas y sociales existentes. Esto se explica porque el acceso a Internet está fuertemente condicionado por los recursos socioeconómicos. La edad, la educación o los ingresos son variables que determinan la probabilidad de ser usuario de Internet, pero estos factores no son importantes para explicar su uso con fines políticos.

Lo cierto es que la desigualdad digital está presente en Twitter y se traslada a la esfera política, pero cada vez son más los ciudadanos con acceso a recursos útiles para la actividad política: aquellos que son más hábiles en Internet son más capaces de realizar actividades políticas en la red y fuera de ella, siendo los grupos tradicionalmente desfavorecidos los que están accediendo a nuevos recursos políticos que en el pasado no estaban disponibles.

Otro aspecto fundamental que tenemos que tener en cuenta es la brecha generacional. Como se muestra el gráfico, la inmensa mayoría de la población no accede a Twitter. También se ha detectado una brecha digital respecto a la utilización de esta red social entre preferencias partidistas en España: los votantes de los partidos tradicionales como PP y PSOE la utilizan menos que los votantes de los nuevos partidos -Ciudadanos y Unidos Podemos-.

Gráfico 1. Uso de Twitter en los últimos 3 meses por grupos de edad.

Uso de Twitter según la edad
Fuente: CIS, estudio 3145. Elaboración propia

Además, el hecho de que Twitter sea una empresa privada y se rija por criterios mercantiles hace que su información y formas de empleo sean privadas, y esté en total derecho a decidir los contenidos que aparecen o no en su página. Esto puede dar paso también a nuevas formas de censura legal que suponen límites para la democracia. Por tanto, es nuestra responsabilidad como ciudadanía, reflexionar acerca de hasta qué punto una empresa privada regida por la lógica económica debe influir o mediar -directa o indirectamente- en el ejercicio de toma de decisiones colectivas.

POSIBLES SOLUCIONES

Las posibilidades democráticas de las redes sociales en política es a día de hoy uno de los grandes interrogantes, cuyas respuestas dependerán de cómo se resuelvan los retos que estas plataformas plantean.  Internet ha venido para quedarse, por lo que las políticas públicas que se vayan a realizar en este aspecto tienen que ir destinadas a buscar la mejora y la universalización para atenuar estas diferencias.

La finalidad de todas las sociedades tiene que ir encaminada a conseguir una sociedad más justa e igualitaria, fomentando que los ciudadanos más anacrónicos digitalmente hablando no se quede atrás respecto a las generaciones venideras.

Por tanto, los Estados han de contemplar que las redes sociales se conviertan en un instrumento útil para los individuos y la sociedad, sin que pueda generar desigualdad. Esto es, las instituciones públicas han de proveer la implantación de la tecnología de forma universal y generalizada. El fin último debe ser superar la brecha digital, que ningún ciudadano quede limitado en el ejercicio democrático de sus derechos.

En conclusión, para que Twitter funcione como un nuevo medio de participación política masivo tiene que ser –o aspirar a ser- mayoritario entre la población; esto es, tiene que democratizarse, superando la brecha digital-analógica actualmente existente en nuestra sociedad, y es el deber de los poderes públicos regular y reducir las posibles desigualdades o diferencias que pueden surgir de las nuevas formas de hacer política.

Víctor Torres Llorens

Víctor Torres Llorens

Sociología y Ciencia Política
Educación
Graduado en Sociología y en Ciencias Políticas por la Universidad de Valencia. Actualmente Máster en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid

Redes Sociales

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