“Casado vs Soraya”: El comienzo de una larga batalla por la derecha en España

“Casado vs Soraya”: El comienzo de una larga batalla por la derecha en España

Ante el hartazgo de parte de los votantes de la derecha y la ultraderecha con el conflicto catalán, se prevé una escalada para clavar la bandera de “quién defiende mejor España” o quién defiende mejor, como diría Casado, la “España de los balcones”. Solo cabe esperar que esa discusión no arrastre a la sociedad española

Desde que Rajoy abandonase la presidencia y renunciase a su escaño en el congreso se abrió un proceso de primarias que entra ahora en su última etapa con el enfrentamiento Casado-Soraya. Enfrentamiento que simboliza ahora más que nunca la existencia de dos almas en el partido popular.

Por un lado, la opción continuista abanderada por Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP, representa la línea más blanda del PP, o por lo menos la menos dura. Una candidatura que ha recibido el apoyo de las viejas guardias del PP de Mariano Rajoy, entre los que encontramos a Cristóbal Montoro, Fátima Báñez, Iñigo Méndez de Vigo, Borja Semper o Alfonso Alonso y otros viejos nombres conocidos del antiguo ejecutivo.

Por el lado de Pablo Casado, su candidatura representa un giro ideológico a la derecha e incluso a la extrema derecha que pretende rescatar las viejas almas del PP y a la parte más conservadora. Entre los apoyos a recuperar por el vicesecretario destacan los de María San Gil, que criticó hace tiempo lo que ella consideraba una deriva centrista del gobierno, pero sobre todo la de un viejo conocido, Ortega Lara, que ahora forma parte del partido ultraderechista VOX. Este giro a la derecha del vicesecretario que parece que está teniendo gran aceptación también entre algunas cabezas visibles del antiguo ejecutivo como en el caso de la exministra de agricultura Tejerina o el presidente de la Xunta de Galicia Nuñez Feijoo, se refleja también en algunos ejes centrales de su discurso.

Casado proponía hace tres días la posibilidad de ilegalizar a los partidos independentistas “No podemos hacer una política reactiva, hay que prevenir. Se puede hacer con la ley de partidos, como se hizo con el entorno de Batasuna”. Además, criticó duramente la “Operación diálogo” que el entonces presidente encargó a Sáenz de Santamaría para aplicar el 155 en Catalunya y que el actual vicesecretario consideró mal aplicado. También en materia penal propone recuperar los delitos de sedición impropia y la convocatoria ilegal de referéndum en el Código Penal. Toda esta política se resume en la máxima de recuperar la “España de los balcones”

Además, no solo en lo que respecta al conflicto nacionalista, que se prevé que será uno de los grandes puntos de frotación de la candidatura de Casado, también en lo que respecta a las cuestiones sociales Casado ha hecho un guiño a los sectores más conservadores volviendo a abrir el melón de la ley del aborto de la que ha dicho “No nos gusta la ley de Zapatero y la vamos a modificar. Queremos volver a la ley de 1985. El aborto no es un derecho.” No es casualidad entonces que al único candidato que el grupo ultracatólico HazteOír apoyó públicamente fuese a Pablo Casado con la frase “Son los únicos que defienden la vida, la familia y la unidad de España”.

Por otro lado, en materia económica Casado defiende un “Liberalismo sin complejos” que recuerda a la propuesta de Ciudadanos y que entronca con las demandas de viejas cabezas como la del expresidente Aznar o la de Esperanza Aguirre -liberal acérrima y mil veces declarada- y que se ha terminado de concretar con el fichaje hace unos días del economista ultraliberal Daniel Lacalle.

Todo este panorama dibuja un viraje a la derecha de la alternativa de Casado que se enfrenta a la línea más blanda del PP representada por Sáenz de Santamaría. Sin embargo, debemos preguntarnos el porqué de este viraje a la derecha e incluso a la extremaderecha. Se trata claramente de un intento de “recuperar el 20% que el PP ha perdido” tan manido y repetido por Casado durante la campaña, con el objetivo de recuperar tanto a los votantes que se fueron a Ciudadanos como los que se fueron Vox. Sin embargo, es posible que haya algo profundamente equivocado en el diagnóstico del actual vicesecretario en el cual la portavoz Soraya Sáenz de Santamaría parece no haber caído.

Efectivamente una parte importante de los votantes perdidos del PP abandonaron el partido hace ya unos años. Muchos centristas lo hicieron por la corrupción y otros más escorados a la derecha se fueron por el que entendían que era un viraje a posiciones demasiado progresistas de la ejecutiva de Mariano Rajoy. Si a esto le sumamos la fisura que produjo el conflicto en torno a Catalunya que polarizó a parte de la sociedad y que obligó a partidos como Ciudadanos a escorarse más a la derecha para desmarcarse del PP al que señalaron por “Blando”, nos encontramos con un panorama que efectivamente obliga al Partido Popular a recuperar terreno perdido.

Sin embargo, Soraya lo tiene claro; ya no vale dirigirse a todo el mundo. El PP ya no es aquel partido que podía aglutinar tanto a antiguos franquistas ultracatólicos como a neoliberales ateos. El PP debe refundarse, crearse un espacio, buscarse un hueco. Soraya sabe perfectamente que no existe la posibilidad de que vuelvan a existir solo dos grandes partidos. Sabe perfectamente que el juego a partir de ahora será entre cuatro y que es muy difícil por no decir imposible recuperar ese 20% del que habla Casado. Este diagnóstico, seguramente correcto, le hace querer ocupar un espacio de centro derecha que sea liberal en lo económico y moderado en lo social y que pueda disputar parte de ese electorado centrista con Ciudadanos. La estrategia es entonces recuperar a un electorado de centro derecha que abandonó el partido auspiciado por los casos de corrupción.

Fuente: Barometro CIS Mayo 2018. Escala de autoubicación ideológica y preferencia de voto
Fuente: Barometro CIS Mayo 2018. Escala de autoubicación ideológica y preferencia de voto

Por otro lado, Casado pretende recuperar ese 20% dirigiéndose a todos. Aunque obviamente hay una parte de ese discurso que entronca con el espíritu ilusionante de su campaña, hay otra parte que se cree realmente capaz de realizar algo semejante. Esto supondría cuanto menos el hundimiento de Ciudadanos, cosa casi improbable. El plan de Casado es recuperar a los más centristas con el discurso ultraliberal y a los más derechistas con un discurso muy conservador en lo social (no olvidemos su referencia a una supuesta “ideología de género”) para atraer a sectores de VOX y los sectores más derechistas de Ciudadanos.

Sin embargo, pase lo que pase, las dos almas van a seguir vivas entre aquellos que entienden que ya no es posible volver a un sistema de dos partidos y que lo que se debe hacer es recuperar el centro-derecha con un discurso liberal en lo económico y moderado en lo social -aunque no progresista- y los que creen que hay un partido que puede volver a refundarse con ese 20% perdido apelando a los sectores más derechistas y conservadores; al aznarismo más retrogrado en definitiva.

Hay sin embargo una tercera posibilidad también plausible. Y es que no debemos olvidar que son unas primarias donde vota parte de la militancia -3128 compromisarios para ser más precisos- y de todos es sabido que la militancia del PP es mucho más conservadora que sus votantes. En este caso Casado estaría jugando la carta ganadora haciendo un discurso público que en realidad sólo se dirige a sus militantes, mientras que Soraya estaría jugando una carta perdedora, dirigiéndose no solo a los militantes, sino inevitablemente a todos los votantes del PP. Lo que supondría no un error de diagnóstico, sino de planteamiento de una campaña que es para los militantes y no para los votantes.

En cualquier caso, auguro que encontraremos un panorama cada vez más complicado para la derecha, pero también para la izquierda. Si gana Casado -y probablemente también si gana Soraya- con la subida de VOX en las encuestas y con el marco del nacionalismo como eje central de la discusión, auguro una feroz competición por ese espacio que puede acabar decantando la balanza cada vez más a posiciones conservadoras.

Ante el hartazgo de parte de los votantes de la derecha y la ultraderecha con el conflicto catalán, se prevé una escalada para clavar la bandera de “quién defiende mejor España” o quién defiende mejor, como diría Casado, la “España de los balcones”. Solo cabe esperar que esa discusión no arrastre a la sociedad española. Y, sobre todo, que esta discusión que se prevé encarnizada por ocupar el espacio de la derecha (del 7-10 en la escala de auto ubicación ideológica del CIS) no acabe arrastrando al PSOE. Mejor será que los que somos de izquierdas nos cuidemos de pisar ese charco. Mejor será que lo disputemos por otro lado, por el lado de las cuestiones sociales. Más le vale entonces a Podemos seguir presionando a la izquierda para desequilibrar la balanza para otro lado, porque después de estas primarias puede ser previsible una derechización de la sociedad española producido por el enfrentamiento entre dos fuerzas con una tercera -VOX- que sube poco a poco pero que sube. ¡Cuidado!

Guido Ohlenschlaeger Gómez

Guido Ohlenschlaeger Gómez

Filosofía
Educación
Filosofía en la UGR, máster de estudios avanzados en comunicación política por la Universidad Complutense de Madrid, diploma de especialización en marketing online por la UNED y estudiante de psicología por la UNED

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