(II) VOX y la derecha reaccionaria: una cuestión de gonadas..

(II) VOX y la derecha reaccionaria: una cuestión de gonadas..

Pues VOX se sitúa justo ahí. Es la viva imagen de una derecha que carece de sutilezas, pero que, eso sí, dirán ellos, le echa “cojones”. Ese es su valor; esa es su virtud. Y ¡ojo! en nuestro país, nos guste o no, sigue estando muy enraizado aquello de “¡Echale huevos!” y quién nos dice que no habrá mucha gente que apueste por revalorizar las gonadas como elemento central en la política de nuestro tiempo.

 

La semana pasada escribía un artículo donde analizaba la estrategia, digamos formal, de VOX en redes -principalmente en Twitter-. Esta semana, sin embargo, me gustaría analizar la otra cara de la moneda. Su estrategia en cuanto a discurso y relato. La pregunta es ¿Cuáles son las líneas estratégicas clave de VOX?

La primera y fundamental sería la que analizamos la semana pasada. Una línea comunicativa esencial tiene que ver con comunicar no sólo el crecimiento real del partido, sino sobre todo su capacidad de crecer; de proyectarse hacia el futuro. Puesto que no tienen apenas (todavía) visibilidad mediática, toda la estrategia comunicativa es encauzada prácticamente en las redes del partido. Eso sí, auguro que a partir de mañana (no hay que olvidar que hoy se celebra su gran acto en Vistalegre, el cual han llenado por completo) VOX será considerada por primera vez en serio y empezará a tener visibilidad mediática. Lo importante en cualquier caso es que el eje central de su comunicación es, como ya escribí, proyectar al público cuánto y cómo crecen para sumar comunidad y asegurar seguidores. Los mensajes que explican de cuántos seguidores a cuántos han pasado son constantes. También los vídeos y fotos de “llenazos”, mítines y actos, o la releectura de las encuestas del CIS para establecer el marco de la “irrupción”, frente a una simple y llana “aparición” de VOX en el panorama político. Todo esto, junto con, sobre todo, la estrategia que ya explicamos de inflación trucada de retuits, o la constante aparición de palabras como “desborde”, “Llenazo”, “mayoría” etc., han sido fórmulas para comunicar y representar ese crecimiento.

Sin embargo, hay por lo menos dos líneas más que son fundamentales. Ni si quiera hablaremos ya de cuestiones que se les suponen como la defensa de España, el racismo o la línea con respecto al feminismo de la “ideología de género”, hablaremos más bien de cosas más sutiles pero quizás más relevantes para una parte del electorado a la hora de determinar el voto y de diferenciarse de sus homólogos, el PP Y CS.

La primera línea que me gustaría tratar es aquella que pretende proyectar a VOX como un partido útil. Esto tiene dos vectores. Debido a la escasa visibilidad mediática han optado por una estrategia de querellas (contra Podemos, la tesis de Sánchez, Quim Torra, el juez Belga, Puigdemont etc), con el objetivo doble, por un lado de visibilizarse mediáticamente, y por otro, de presentarse ante la ciudadanía como un partido que “hace cosas”. Las únicas ocasiones en las que VOX era mencionado en medios mayoritarios era tras haber interpuesto querellas, o tras la aperturas de juicios tras las mismas. Sin embargo, considero más importante el segundo objetivo: mostrarse como un partido de acción. Y es que ese debería ser un punto de diferenciación fundamental con respecto a los otros partidos. Dirán: “nosotros no hablamos, nosotros no prometemos, nosotros actuamos”. La idea sería trasmitir al votante medio que frente al resto de partidos ellos no pierden el tiempo prometiendo sino que toman las riendas y actúan. Aunque su actuación se circunscriba únicamente a querellarse contra diferentes entidades institucionales, políticas y civiles, como siempre lo que importa es lo que se comunica y cómo se comunica.

La idea está clara. Frente a una sociedad que descree de los políticos que prometen y que hablan (“prometer prometen todos, pero yo quiero actos”) posicionarse como un partido de acción produce un grado de legitimidad mayor en tanto en cuanto entronca de alguna forma con un modelo digamos “populista” de entender la política. Los políticos son servidores del pueblo y como tales su única misión es serles útiles. Y este es el segundo concepto fundamental de la estrategia de vox: “frente al resto, nosotros somos útiles, somos un partido de acción”.

Esto entronca con el tercer elemento y seguramente el fundamental que tiene que ver con cómo se posicionan en el tablero político español. Cómo decíamos al final del artículo de la semana pasada, no es casualidad que VOX haya elegido Vistalegre (lugar emblemático para Podemos) para organizar su gran acto. Simbólica y comunicativamente hablando el relato que se quiere instalar es que ellos son de alguna forma los que vienen a ocupar el lugar que Podemos quiso ocupar pero que no logró ocupar -por lo menos en su lectura-. Ese lugar no es otro que el de venir a impugnar el orden existente. La idea de que existe una casta de partidos y sindicatos que hay que dejar de financiar y que se han acomodado en sus poltronas, o la idea de que ellos vienen a representar a una España que está callada y silenciada en la tiranía de lo “Políticamente correcto”, dan buena cuenta de por donde van los tiros. Por eso era importante llenar Vistalegre.

En esta línea es fundamental entender bien como se concreta esta tercera línea. En primer lugar, la estrategia es poner a los partidos y sindicatos como el centro de todos los males. La institución y sus representantes se habrían acomodado en la tiranía de lo políticamente correcto. Sin embargo, esta impugnación no tiene que ver tanto con la idea de casta -como en el caso de Podemos- que era una idea política, aunque también y por supuesto moral, sino con un elemento mucho más castizo: con las gonadas. Así la división política se efectuará en torno a tres bloques esenciales.

En el primer bloque estarían aquellos que ponen en peligro España, donde se integrarían tanto partidos nacionalistas como partidos de izquierdas. No deja de sorprender que si uno analiza declaraciones y actividad en redes la mayoría de los ataques no los reciben Podemos y PSOE, que son tratados bajo el estigma de lo obvio sin mayor profundidad política: son un peligro, sino Ciudadanos y PP.

Estos dos partidos estarían justamente encorsetados en el segundo bloque. Si la izquierda era peligrosa, PP y CS serán atacados no tanto por enemigos o por peligrosos, tanto como por cobardes. Cobardía es la palabra que más usan. De hecho, se refieren literalmente a ellos como la “derechita cobarde” que, en el relato que ellos han articulado, aparecerían como una derecha que habría cedido ante la extremaizquierda, asumiendo sus postulados principales y escondiéndose en la comodidad de lo “políticamente correcto”. La derecha de PP y CS, claramente su principal enemigo a batir, es una derecha que se acobarda, que no tiene “Huevos”, o más elegante, que no tiene gonadas para tomar las riendas.

El tercer grupo, estaría conformado por VOX y quizás algunos otros partidos o colectivos en la línea. Ellos serían los valientes de verdad. Ellos vendrían a representar a la España callada, humillada y abandonada. Ellos vendrían, en definitiva, a rescatar a, como reza su lema, “La España viva”. Como vemos, han optado claramente por una estrategia que siempre da réditos en comunicación política: transformar la vergüenza en orgullo. En el contexto de la crisis catalana esta estrategia puede funcionar justamente como catalizadora de la indignación de un parte de la sociedad que ha vivido con rabia y resignación el proceso referendista de Catalunya.

Todo lo escrito dibuja un mapa que abre un debate que adelantremos para seguir pensando. ¿Representa VOX la alternativa populista de derechas que no habíamos tenido en España o es simplemente una nueva forma de la derecha reaccionara tantas veces repetidas en nuestro país?

El debate será complejo, pero es fundamental en cuanto que plantear un buen diagnóstico permitirá preparar una buena cura. Con los elementos que hemos puesto encima de la mesa, aunque por supuesto hay muchos otros que no hemos analizado, VOX se situaría más como un partido reaccionario que como uno populista. En primer lugar, porque Podemos ya ocupó ese lugar, en cierta medida lo sigue ocupando, y en segundo lugar, porque tanto los elementos de su discurso; su forma de categorizar la sociedad, su forma de establecer enemigos; no en la clásica polarización descrita por Mouffe y Laclau en la Razón populista sino en una especie de tripartito de los peligrosos, los cobardes y  los buenos, como su aspiración a ir a por sindicatos y partidos, demuestran principalmente la falta de compromiso con un proyecto de pueblo que aspire a defenderlo de los enemigos extractivos. Lo que hay es simplemente reacción visceral hacia el orden existente. Reacción que, ¡ojo!, no hay que menospreciar. El poder de las vísceras en política puede ser implacable.

La sensación es que VOX representa a la derecha reaccionaria más clásica. Representa a una derecha que de vez en cuando duerme pero que está ahí latiendo y puede despertar. Una derecha cultural, podríamos decir, que construye y resignifica la historia entre aquellos que como El Cid o Don Pelayo fueron virtuosos y defendieron España -fuere lo que fuere en aquella época- frente a los cobardes sean del estatu quo o no, como aquellos reyes que cedieron frente a Napoleón, o aquellos otros como Alfonso X que alabaron a “moros” y judíos. Para VOX, y en general para la derecha reaccionaria de nuestro país, la política es una cuestión de gonadas. Por decirlo mal y pronto, de echarle cojones. Por eso la división es entonces entre enemigos del pueblo, cobardes y valientes. Pues VOX se sitúa justo ahí. Es la viva imagen de una derecha que carece de sutilezas, pero que, eso sí, dirán ellos, le echa “cojones”. Ese es su valor; esa es su virtud. Y ¡ojo! en nuestro país, nos guste o no, sigue estando muy enraizado aquello de “¡Echale huevos!” y quién nos dice que no habrá mucha gente que apueste por revalorizar las gonadas como elemento central en la política de nuestro tiempo. En la España pos 8M, nada hay más reaccionario, pero también, nada hay más enraizado. ¿Serán capaces de sumar a la gente suficiente?. Habrá que estar atentos.

 

Guido Ohlenschlaeger Gómez

Guido Ohlenschlaeger Gómez

Filosofía
Educación
Filosofía en la UGR, máster de estudios avanzados en comunicación política por la Universidad Complutense de Madrid, diploma de especialización en marketing online por la UNED y estudiante de psicología por la UNED

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