¿Por qué triunfa la extremaderecha en Brasil? Las claves del discurso de Bolsonaro

¿Por qué triunfa la extremaderecha en Brasil? Las claves del discurso de Bolsonaro

Brasil se enfrenta este domingo a una de las jornadas electorales más polarizadas de su historia. Es esta una carrera hacia la presidencia en el que la ultraderecha se enfrenta al socialismo, en un país tradicionalmente gobernado por el Partido de los Trabajadores (PT), la divergencia política es absoluta.

Frente a Fernando Haddad, sustituto del expresidente recientemente encarcelado por corrupción Luiz Inácio Lula da Silva, líder del PT, se encuentra Jair Bolsonaro, un exmilitar que ya es conocido como ‘El Donald Trump brasileño’. Sus tesis, similares a las de su vecino del norte.

Bolsonaro se ha presentado a sí mismo como un candidato ‘no-político’, una suerte de mesías que ha venido a limpiar Brasil de corrupción y delincuencia. Con un discurso duro contra el crimen, misógino, homófobo y racista, ha conseguido una clara victoria en la primera vuelta de las presidenciales celebrada el pasado 7 de octubre, cosechando un 46,03% del voto (lo que casi equivale a 50 millones de votos) frente al 29,28% de Haddad, su contrincante directo.

En esta segunda vuelta, el socialista ha conseguido recortar distancias, alzándose con 43% de intención de voto frente al 57% de Bolsonaro, cuatro días antes de la celebración de los comicios (el miércoles 24). El ultraderechista aún contaría con 14 puntos de margen, según datos del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope).

En un país con una evidente tradición socialista, la pregunta obligada gira en torno a qué ha podido hacer la derecha para cosechar tan amplia aceptación. Una posible respuesta se encuentra en el discurso que ha mantenido este polémico candidato que, por otro lado, se ha negado a participar en debates públicos con su contrincante político.

Tres han sido los pilares que han sostenido el discurso de la ultraderecha enarbolado por Bolsonaro, tres tesis simples que han calado en un Brasil desafecto de la clase política. En primer lugar, el candidato del Partido Social Laboral (PSL) se ha presentado a sí mismo como un ‘no-político’. En un Brasil hastiado de casos de corrupción en torno a sus partidos tradicionales y con una situación política convulsa, acentuada desde el impeachment a la expresidenta Dilma Rousseff (PT), esta carta de presentación ha sido muy exitosa.

En segundo lugar, ha mantenido un discurso muy duro contra la corrupción, asegurando que, de ser elegido presidente del país, limpiará las instituciones e impondrá duras penas carcelarias contra aquellos vinculados a corruptelas pasadas o futuras. De nuevo, todo un éxito en el Brasil más popular.

Por último, sus comunicaciones han sido tremendamente agresivas, casi bélicas, contra el crimen. Desde prometiendo que facilitará que los brasileños puedan portar armas hasta promoviendo la pena de muerte, Bolsonaro ha asegurado que terminará con el crimen en Brasil aplicando mano dura, una idea ampliamente aceptada si tenemos en cuenta los altos índices de criminalidad del país: el Anuario Brasileño de Seguridad Pública de 2018 reveló que 2017 ha sido el año más sangriento de la historia del país, con una tasa de homicidios de 30,8 por cada 100.000 personas.

En la cara B, sus constantes salidas de tono. Con declaraciones homófobas, misóginas y xenófobas, Bolsonaro se ha caracterizado por un discurso en el que no ha dejado títere con cabeza. Desde asegurar que “jamás” violaría a la diputada del PT María do Rosario porque “no se lo merece”, hasta confesar que prefiere que sus hijos mueran a que sean homosexuales, así como declarar que “los negros no hacen nada, creo que no sirven ni siquiera como reproductores”, muchas han sido las afirmaciones que le han hecho saltar a la esfera internacional.

Además, el ultraderechista no ha dudado en avivar la llama de un Brasil ya de por sí muy violento defendiendo la tortura y la pena de muerte, llegando incluso a asegurar que el dictador chileno Augusto Pinochet “tendría que haber matado más”.

La campaña del candidato a la presidencia de la mayor economía de América Latina ha estado protagonizada, además, por la publicación constante de fake news a su favor, uno de los pilares de la estrategia del que podría erigirse como futuro presidente del gigante latinoamericano.

La propaganda a favor de Bolsonaro ha inundado las redes sociales hasta tal punto que existen sospechas de que varias empresas privadas relacionadas con el ultraderechista habrían estado distribuyendo fake news, memes y propaganda basura en favor de este.

La polémica ha llegado a los tribunales: Facebook Inc., propietario de Whastapp, ha asegurado que ha emprendido acciones legales contra las empresas que hayan enviado fake news a través de esta aplicación. Además, Facebook ha cerrado 68 páginas y 43 cuentas en su red social por difundir “informaciones” a favor de Bolsonaro que infringían las normas comunicativas de no tergiversación y spam.

Whatsapp no solo se utiliza como servicio de mensajería en Brasil. Tal y como ha publicado la encuestadora brasileña Datafolha, el 44% de los votantes en Brasil utilizan esta red social como fuente de información política y social, agravando así la desinformación que sufre el país

Este domingo Brasil se juega su futuro en las urnas. Tras una campaña embarrada de falsedades, más de 140 millones de personas acudirán, con muy poca información veraz, a votar, en muchos casos por la ultraderecha. En cualquier caso, Brasil se levantará este lunes más dividido, si cabe, de lo que se va a acostar el domingo.

 

Raquel Cernuda

Raquel Cernuda

Educación

Periodista y politóloga por la URJC.

Estudiante del Máster en Estudios Avanzados de Comunicación Política en la UCM.
Editora y redactora en Notimérica (Europa Press).

Aficiones

Cuando no estoy leyendo estoy haciendo Karate.

Redes Sociales

Please follow and like us:
Please follow and like us:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *