Unas Midterms con la mirada en 2020: análisis y descripción de los resultados de las legislativas de EE.UU.

Unas Midterms con la mirada en 2020: análisis y descripción de los resultados de las legislativas de EE.UU.

Tras las Midterms celebradas el pasado siete de noviembre, en este artículo me gustaría analizar y arrojar algo de luz acerca del porvenir del Partido Demócrata y los elementos clave de la política norteamericana de cara a las elecciones presidenciales de 2020.

Tal y como apuntaba Nate Silver en sus estimaciones, los demócratas ganaron -por la mínima- la Cámara de los Representantes y los republicanos mejoran sus resultados en el Senado. En términos reales, no se trata de una victoria holgada de los demócratas, y entre sus simpatizantes hay cierta sensación amarga ya que se podría haber conseguido algo más. Aquí el sistema electoral favorece muchos a los republicanos y perjudica la proporcionalidad.  Aun así, estos resultados muestran un cambio significativo en el comportamiento electoral de los norteamericanos, lo que tenemos que estar muy atentos de cara al futuro para ver si estas tendencias logran congelarse o se vuelve a los patrones que dieron la victoria a Trump en 2016.

La primera noticia es que el bloque electoral que dio la victoria a Donald Trump 2016 parece resquebrarse dos años más tarde y lo que reflejan estos resultados es que el Partido Republicano es más vulnerable se pensaba hasta la fecha.  La base electoral de los republicanos envejece y se reduce entre las personas que menos salario reciben.

Los republicanos ganan entre aquellas personas con mayor número de ingresos, mientras que los demócratas mantienen su voto entre las minorías y amplían su voto entre la población blanca, que fue el grueso del electorado para la victoria de Trump en 2016. Estos resultados parecen resaltar las tesis que afirman que la candidatura de Hillary Clinton fue una mala alternativa a Trump y que muchos votantes que en 2012 votaron demócrata, en 2016 decidieron quedarse en casa ante la mala candidata que suponía Clinton.

Además, la raza y la edad parecen los elementos más determinantes a la hora de decantar el voto. De esta forma, los demócratas han aumentado el voto entre los blancos y latinos respecto a 2016 y mejoran entre los más jóvenes y de mediana edad. En el Medio Oeste y en el Rust Belt, la participación de votantes no blancos, especialmente afroamericanos, pareció ser robusta, una línea que los demócratas tendrán que mantener si quieren ganar en 2020.

Estas elecciones también nos indican algo que ya sabíamos desde hace tiempo pero que parece ser más llamativo con el paso de los años: las diferencias demográficas entre los votantes que viven en ciudades y los que viven en zonas rurales, y la fractura existente entre el Norte (demócrata) y Sur (republicanos), que cada vez es más significativa.

Por otro lado, las mujeres fueron son las principales ganadoras de la noche. Tal y como comentamos en este hilo de nuestra cuenta de Twitter, las mujeres provenientes de minorías (jóvenes, trans, afroamericanas, homosexuales…) tendrán un aumento significativo de su presencia en la Cámara y todo apunta que movilizar el voto de las mujeres y las minorías será uno de los puntos fundamentales de los demócratas si quieren ganar las presidenciales de 2020.

Otra buena noticia para los demócratas fue un aumento de la participación (48,9%), que fue la más elevada desde 1914. Aun así, no son niveles de participación comparables con ningún país europeo.  La falta de tiempo o las trabas legales necesarias para votar son los principales factores que provocan elevados porcentajes de abstención electoral en este tipo de elecciones.

De esta forma, los demócratas ganaron nuevas mayorías legislativas significativas, atrajeron a los votantes que les abandonaron en 2016 y recuperaron parte del territorio perdido a partir de nuevas estrategias y nuevas caras, lo que podría allanar el terreno de cara a las elecciones presidenciales de 2020.

Por ahora, el principal objetivo de los demócratas debe ser construir un proyecto que tenga como faro estos nuevos actores y demandas, y –bajo mi punto de vista-, cimentar una candidatura capaz ganar las elecciones de 2020 bajo dos premisas: disputar el liderazgo a la figura mediática que representa Donald Trump, y recoger las demandas de sus nuevas bases, centrados en iniciativas y políticas de corte más social y progresista.

Primera parada para ello: las Primarias presidenciales del Partido Demócrata.

 

Víctor Torres Llorens

Víctor Torres Llorens

Sociología y Ciencia Política
Educación
Graduado en Sociología y en Ciencias Políticas por la Universidad de Valencia. Actualmente Máster en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid

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